El Colegio de San Gregorio es uno de los ejemplares más bellos de la arquitectura peninsular del siglo XV. Fue creado como un centro de enseñanza de Teología para monjes dominicos y cumplió un relevante papel político y doctrinal en la España del siglo XVI.
Declarado monumento histórico en el siglo XIX, ha sido la sede del Museo desde 1933, año en que un decreto de la Segunda República trasladó aquí la colección del Museo de Bellas Artes, a la vez que le concedía el rango de Museo Nacional de Escultura. Ha sido totalmente reformado por el equipo de arquitectos Nieto-Sobejano y obtuvo en 2007 el Premio Nacional de Restauración y Rehabilitación Arquitectónicas. La rehabilitación ha recuperado y puesto en valor la arquitectura histórica, buscando un diálogo armónico y respetuoso entre la modernidad y la tradición. La madera de iroko, el estucado de las paredes y el cobre son los materiales protagonistas de la renovación. Asimismo, se han modernizado los equipamientos tecnológicos, en cuanto a climatización, iluminación, seguridad, etc.
La fachada principal, con su portada labrada, atribuida al taller de Gil de Siloé, es uno de sus elementos más espectaculares, junto con el claustro, verdadero núcleo del Colegio. Completaba el conjunto una capilla anexa, construida en 1490 por Juan Guas con la sacristía obra de Simón de Colonia.
Además de la mejoras cualitativas, el museo ganará un total de casi 2.000 metros cuadrados. Entre los espacios recuperados destaca un agradable jardín.
una colección original: la edad de Oro de la escultura española.
Aunque los Museos de Bellas Artes abundan en todo el mundo, este Museo goza de una singular personalidad, por su especialización en la escultura. Su colección está constituida por imágenes y otros objetos tallados en madera y policromados. Su repertorio es muy variado: figuras de bulto, relieves, sillerías de coro, pasos procesionales y, sobre todo, retablos, algunos de ellos monumentales. Los admirables artesonados de sus salas o la decoración de puertas, ventanas y patios permiten comprender hasta qué punto la escultura hace de este museo un lugar irrepetible. También es singular por el predominio de los temas de devoción y de imágenes sagradas, pertenecientes a una era del pasado en la que la religión y la Iglesia fueron determinantes en la vida íntima y en la realidad social. Es, por tanto, una colección altamente representativa de nuestra memoria histórica y cultural.
Admission
Tarifa general: 3 €
Tarifa reducida: 1,50 €