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El ser humano ha construido la historia llenándola de las más variadas facetas, ha convivido con la naturaleza y la ha transformado. Ha trazado mitos para explicar los fenómenos que le inquietan. Ha levantado caseríos, poblados y ciudades para sustentar complejas organizaciones sociales, reinos e imperios. Ha dictado leyes. Ha fabricado y desarrollado utensilios e instrumentos en función de sus necesidades y del avance de los conocimientos científicos y técnicos. De su mente han surgido bellos y sugestivos relatos, músicas que compiten con las de la naturaleza, y de sus manos han salido hermosas obras de arte guiadas por la estética del tiempo. Ha trazado, en definitiva, una compleja y rica historia a lo largo de milenios.El Museo Arqueológico Nacional testimonia todo ello a través de las colecciones que conserva, y muy especialmente cuanto tiene que ver con la historia de España y su vinculación mediterránea.
El Museo se fundó en 1867 por Real Decreto de Isabel II. Su creación estuvo motivada por la necesidad de disponer de un museo donde, al igual que en los restantes países europeos, se pudieran conservar, clasificar y exponer los materiales arqueológicos, etnográficos, de artes decorativas y numismáticos que habían reunido los monarcas españoles en la Real Biblioteca, en el Real Gabinete de Historia Natural y en otras instituciones.
Posteriormente, este patrimonio se ha incrementado con compras, donaciones e ingresos de materiales procedentes de excavaciones arqueológicas realizadas en las distintas provincias españolas.
Museo Arqueológico Nacional
En 1895, sus fondos fueron trasladados definitivamente al Palacio de Biblioteca y Museos, realizado por el arquitecto Francisco Jareño de Alarcón en estilo neoclásico, ocupando las plantas que dan a la calle Serrano y parte de las laterales.
La primera sede fue provisional. El Museo se instaló en un antiguo palacete de la calle de Embajadores llamado el Casino de la Reina, que había pertenecido a Isabel de Braganza, esposa de Fernando VII.
En 1895, sus fondos fueron trasladados definitivamente al Palacio de Biblioteca y Museos, realizado por el arquitecto Francisco Jareño de Alarcón en estilo neoclásico, ocupando las plantas que dan a la calle Serrano y parte de las laterales.
Entre las reestructuraciones espaciales posteriores, la más importante se llevó a cabo entre 1968 y 1981: las tres plantas originales se convirtieron en cinco y se reinstalaron todas las colecciones con nuevos conceptos museográficos.
En la actualidad, se proyecta una renovación completa del edificio y de la exposición permanente.
Admission
Entrada gratuita
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